Ansío el adiós del gorrión, que tan sutilmente se posó en tu telón, y abrió mis ojos al alba. Mil texturas describo y entre tantas,
fundido. El dulce del carmín baña dos tensos y cálidos abstractos, mientras tu celo calcinado amanece intacto. Los vidrios rotos del tenor, pues entre tantos
edificios, increíble que un mundo pueda ocupar tan menudo rincón. Anzuelos de diversos
tamaños llaman hoy mi atención, mas no hay más pasión, no hay más ton ni son. Sienes hinchadas y
redoblantes marchan hoy, y la adoración marchita en la primer canción. Y aún que bifurcaciones suelen variar, en cada aurora boreal, en cada aurora boreal.