
Y te acompaña un individuo repugnante, sin nombre y con gusto a marihuana en cada rincon de ese cuerpo semi desnudo que mira tus ojos buscando su mismo reflejo y dejás tu cuerpo a merced de sus sentidos, esos que no sienten nada.
Al llegar el día, con gusto a cianuro en tu boca, sólo miras alrededor y los cadáveres de Depresión, Soledad, Repugnancia y su acompañante aguafiestas ya no están.
Deben haberse escabullido mientras en el baño vomitaba sus recuerdos el muy solitario.
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