Destiñéndo al compás de la lluvia.

miércoles, 13 de abril de 2011

Bad enough.

La repugnancia vino a cenar, y se queda a dormir tras matarle la cabeza. Vino acompañada, como siempre, pero soledad y depresión, adictos al sexo, buscan un cuarto en su cabeza y la invaden de esos gritos y orgasmos que vuelven a tratar de ser apaciguados por las náuseas y el encanto alcoholizado de esta nueva noche de luna llena.
Y te acompaña un individuo repugnante, sin nombre y con gusto a marihuana en cada rincon de ese cuerpo semi desnudo que mira tus ojos buscando su mismo reflejo y dejás tu cuerpo a merced de sus sentidos, esos que no sienten nada.

Al llegar el día, con gusto a cianuro en tu boca, sólo miras alrededor y los cadáveres de Depresión, Soledad, Repugnancia y su acompañante aguafiestas ya no están.

Deben haberse escabullido mientras en el baño vomitaba sus recuerdos el muy solitario.

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