Destiñéndo al compás de la lluvia.

miércoles, 27 de julio de 2011

Aquí yazco yo, la arena me cubre, las olas me calman.

Ahí está el, tan distante, con la forma de las nubes combinando con su pelo, observando la nada misma, tan perfecto como el alba.

Mis manos lo buscan, pero sólo mis ojos lo encuentran. Yo aquí en bifurcaciones. Vos sos mi brújula.

Creo que Picasso moriría de envidia, al no poder contemplar el paisaje de tus ojos encandilados.

No hay poema que describa la suavidad de tus labios.

No hay canción que llegue más profundo que tus silencios.

No hay ojos que te lean, no hay palabras que te describan.

No hay melodía que te haga bailar, porque nene, tu vida es un tango y tus pasos escriben historia al danzar.

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