Destiñéndo al compás de la lluvia.

viernes, 30 de marzo de 2012

Salvajismo I

Cayeron dos pétalos directo de tus labios.
La arena se oscureció, una exacerbada metamorfosis los convirtió en perfume, perfume en la arena.
Tu cuello a su lado, con un resplandeciente reflejo por parte del amanecer, yacía con tus dedos a sus costados. Gritando celosía entre paredes y mar. Puro mar.
La tierra se desvanecía, podíamos sentir nuestras vidas cruzar nuestras cabezas. Un instante de parloteo incesante y unas cuantas palabras sin amor, sin nada.
Das un beso, en piel, sentís piel. Una luz viene a tu mente de los pétalos cayendo, del perfume evaporándose. Y llega a tu mente la idea, de que quizás el mundo se cayó, al caer sus labios pétalos de rosa. Te precipitas a la arena, en busca de los mismos. No volvés a ser el mismo sin ellos, no podés resistir la vida sin un último beso. Hundes la cabeza en la arena, buscando con los ojos sangrando la última arteria que le queda a tu corazón. Tus pupilas se dilatan, has perdido la vista, ahogaste tus penares en arena, mientras el mundo se acababa y tu par te ofrecía una muerte serena, casi egoísta, de puro amor. Resignaste todo por el miedo de que un par de pétalos cambien la esencia que reinaba tu vida. Moriste en vano, compañero, aniquilaste ante la perdición. No los mató el fin, los mató la obsesión.

martes, 20 de marzo de 2012

Antígeno.

Nadie entiende. Nadie.
Por qué hay canales en mis mejillas.
Y no hay canciones, nada de nada.
El tabaco cae de mis dedos, el alcohol se vuelve agua.
Veo tus tobillos, cada vez más pequeños, alejándose.
Veo un adiós, imagino un hasta luego.
Tiros y tiros de silencios desperdicio, y nunca mi mirada había sido tan bien refutada.
Andá, caminá, dejá un pañuelo caer y no me dejes alzarlo.
Decime que me querés, y odiame al segundo.
Convertimos todo en competencia, pero la hiel que arrojás pudre mis rosas.
E imaginamos que escritores fundarán poemas de nuestro romance.
Pero nene, el romance dura más de tres canciones.
No me retuerzas más, ya estoy seco.
Jugá con mi mente, dibujá sentencias de muerte, dibujate y desfigurate. Siempre lo hiciste.
Pueden haber mil anatomías iguales a la tuya, pero nunca tu piel, nunca tu aroma.
Y entre prosa y prosa, voy dejando todo lo que me enseñaste.
No es tanto, ni tan poco.
Ahora poneme un moño, regalame una vez más. Siempre voy a volver.
Te hace sonreír, me hace tiritar.

martes, 6 de marzo de 2012

Carbón en sus ojos.

Dale, seguí al lado mío cantando tus sonetos y dándole un toque agridulce a todo. Que no te quiero te dije, que no te quiero. Que las cosas a mi modo quiero, que te pongas los zapatos y llames un taxi. Que me des un beso entre la boca y la mejilla y me desees buenas noches. Dejá las partituras, dejá el montón de silencios y que el alcohol que puebla tus venas ahora no te deje caminar. Llamame a los dos minutos y decime te extraño. Las raíces se están haciendo cada vez más profundas, y no tengo una tijera lo suficientemente grande. Los mil libros románticos que estoy leyendo no hacen que corra ni un poquito las sábanas para hacerte un lugar. No hacen que te extrañe, no hacen que te quiera ver. Quiero que tus ojos se vuelvan negros, para no poder verlos en la oscuridad. No quiero que espíes mis sueños, no quiero que me mires con esa sonrisa. Estoy haciendo un delete en mi cabeza y te vas yendo, te vas desvaneciendo. Nene, no quiero tus moralejas, los agudos ya son muchos acá. Caminá rápido, alejate lento, que yo sigo en proceso. Andá, hacete un café, fumate un pucho y eliminame en la cena. Que no te quiero te dije, que no cantes más en mi cabeza.

domingo, 4 de marzo de 2012

Qué hacen dos rosas mirando a la luna?
Porque ya no queda esperanza alguna,
Antiguos inciensos reposan a sus pies,
esperando el amor de aquella vez.

Las espinas apuntan al cielo
sin cesar el absurdo anhelo;
será quién ama tan sabio y loco?
libérase del sofoco.

Crearon una antítesis de vida,
mientras en cenizas morían;
las enredaderas cruzan en sus piernas,
no permiten una locura alterna.

Verán la brisa caer,
congelados han de perecer.
Solas, obstinadas,
grisáceas, desoladas.

Su polen los cegará,
su amargura se interpondrá;
mientras pétalos negros florecen
amor verdadero no merecen.

Podridas en el suelo, oscuras posan
se retuercen, no se rozan;
los vientos ya no las hacen danzar
mueran en paz, no intenten cambiar.