Destiñéndo al compás de la lluvia.

miércoles, 27 de junio de 2012

Ficción, clonazepam.

La desolación, antigua pero paulatinamente renovada sensación, atiborrada de reflexiones internas y evasiones de realidad. Y ese es el punto de salida, ahí empiezan los personajes, y la historia interminable de creación y recreación de una pseudo novela de Agatha Christie donde las muertes son pausadas, dolorosas, y cada uno de los personajes va desapareciendo en continuidad, dejando al más apto para sobrevivir, al nuevo y renombrado auténtico, que de ahora hasta la próxima crisis será el que poblará genotipo y fenotipo de cada uno de mis genes. El problema de elegir un homicida, con un fetiche por la mentalidad débil, se siente peligroso, se siente endorfínico, se siente vida.

Surrender.

Mis manos tan altas, ante tanto cielo imagino, porque al final mi presencia se ha vuelto un estorbo, y en el único lugar donde mi individualidad es apreciada es en mi cabeza. No a todos se nos permite el sueño, no a todos el anhelo. Y es que mis manos no están al aire, libres, sino que son las únicas que no me permiten caer en picada, y el cielo que tanta paz me brinda, se ve opacado por una gran columna, de la cual me sostengo, con la cual milenios he pasado, viendo todo a mi alrededor caer, viendo fuertes volar, sin poder pagar mis alas.