Destiñéndo al compás de la lluvia.

martes, 25 de septiembre de 2012

Lunares.

Puebla mi mente de un amanecer blanco, frío, oscuro. Tres yemas colonizan mi columna espinal. Y un par de labios secos bautizan el sueño, lo hacen real. Porque tus brazos mil vueltas dan, y el estrangulo alarga el pasar. Por qué tu voz suena tan leve? Por qué acortar la tierra con mar? Y así un térreo paisaje a nuestro alrededor, volviese castillos y adoquines tras tenor. Podrá el invierno pausado llegar, e ir haciendo al viento pasar? Pregúntale al aire que tanto ha de entrar,  cuán lento nos va a matar. Y uso tus lunares cual estrellas, para ubicar mis pies y cabeza. Seis meses de invierno. Ya no aguantarán.

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