Puedo verte deambular a la luz de la luna, puedo sentirme naufragando.
Acecha en mis sienes un mundo alterno, en el que el agua es fuego y yo me quemo
pisaremos el cielo entre pausas y deshielo.
No puedo descifrar el plano metafísico en que me encuentro,
porque el mundo es en tus brazos, porque el mundo es en tu pecho.
Y mil alondras pueden pasar, y mil sonetos yo cantar,
pero la sabia que brindás, yo no puedo saborear.

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