No voltees, no voltees.
Allá en el claro se ven los fuertes,
aquí en el alba sólo hay infieles.
Las guerras mentales ya no van más,
la autoflagelación es pura y neta,
la insipidez vuelve a pesar.
Un gigante se vuelve nadie,
un puñal no más punzante,
y un aroma daña más,
que no poder mirar atrás.
Vuelve a mi ser el respiro,
la sublime calma del olvido,
espera con suaves silbidos,
la vuelta del león.
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