Recordá el momento en que eras una estrella, que mirabas a todos desde arriba, y todos admiraban la luz que irradiabas, que hacía a los demás sonreir, de tan precioso lucero, el cual sabia que era único, que no podía ser dañado, ya que nadie llegaba a tocarlo sin ser deslumbrado por tal espectáculo. De esa manera hacia que todo brille, y pensaba que el resto buscaba su luz para poder ser apreciado, poder dejar de ser tan común, y "parecerse" a la estrella.
Bajá un cambio.
Pobre estrella, pobre que por su ignorancia no podia ver que sobre ella, habian muchas mas estrellas, todas únicas y con mas virtudes de las que se podía imaginar, mejores que ésta. Era tiempo de cambiar, era tiempo de subir, de llegar a ser un lucero superior, y no solo una idiota luz, que estaba en el medio de lo común y lo extraordinario. Estúpida estrella, que en vez de resaltar sus cualidades, sus únicos atractivos, comenzó a compararse, siendo blanco de desilusiones, convirtiéndose en una estrella vulnerable, una estrella a la que que cualquier otra podía llegar a tirar al vacío. Comenzó a notar un cambio, algo que los de abajo ignoraban, pero los de arriba aprovechaban, comenzó a perder su luz, y con esto, sintiendo un mareo, comenzo a caer, donde los comunes vivían, donde estos adoraban a los extraordinarios. Donde todo es esperable, donde no hay sorpresas, donde se muere alabando astros, que estan tan lejos, y son tan superiores, que la mas minima comparación, merecia la angustia. Perdió su brillo, y actualmente esa ex estrella, que se volvió patéticamente común, admira a lo lejos a los astros, pretendiendo volver a ser uno, tratando de llegar al cielo y mas allá, siendo que una vez que caes, no vuelves a la cima.

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