Destiñéndo al compás de la lluvia.

martes, 19 de abril de 2011

Hey mister no one.


Abrochado entre sábanas. Creyendo escuchar un zumbido, pero ya ni el más fuerte grito se escucha entre estas paredes. Mientras miro a la nada que no me entretiene, espero esa invitación para el café de las mañanas. Si, escucho la tetera que silva por nuestro encuentro.

Despierto, pobre y solitario, y las cartas ya están jugadas, y pierdo en cada apuesta. Mi pobre amor sólo ofrece un par de cuatros, mientras me endulzas el oído con ese póker de ases que es tu promiscua vida amorosa.


Arrancame de vos, soy esa piedra en tu zapato, soy sólo ladilla en tu miserable vida masoquista y envidiable de sapos príncipes y días primaverales.