
Y en una noche de penas, sostenía un arma de muchos colores en su mano. Fantasmas de amores suelen pasar frente a él. Los muy inolvidables se reían, mientras las paredes se derrumbaban a su alrededor. Un discurso leído a ese soñador, resonaba en su cabeza, y una guitarra desafinada se escuchaba a lo lejos. Serán las canciones que le dedicaba ? Pasa un humo espeso frente a él y el arma se va dotando de cada vez más matices extraños e inventados.
Los golpes en la puerta son furiosos, y los gritos no son placenteros, son orgasmos ya ensayados, son puñaladas que lo hacen recordar. Pretende que alguien sostiene el arma, pero los amigos imaginarios fueron a jugar con gente más divertida. La ceniza llega al techo, es señal de otro ticket de ilusión hacia allá, donde las sonrisas son espontáneas. Y ves su pupila en la luna, y te preguntas si sus ojos fueron siempre color fucsia. Sientes su mano en tu entrepierna, con ese tinte de uñas tan provocador como el mismo acto.
Tenés que ser más cuidadoso, la próxima vez que quieras viajar, asegurate que cada neurona que tenga su imagen grabada, se extinga en esa lumbre que se lleva tu vida, y te deja solo, ya con pocas ganas, el arma no dispara, y es negra como sus ojos, es silenciosa como sus gritos, es precavido como sus puñales, es tan poco negable como su belleza, es tan invisible como su presencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario