Destiñéndo al compás de la lluvia.
martes, 6 de marzo de 2012
Carbón en sus ojos.
Dale, seguí al lado mío cantando tus sonetos y dándole un toque agridulce a todo. Que no te quiero te dije, que no te quiero. Que las cosas a mi modo quiero, que te pongas los zapatos y llames un taxi. Que me des un beso entre la boca y la mejilla y me desees buenas noches. Dejá las partituras, dejá el montón de silencios y que el alcohol que puebla tus venas ahora no te deje caminar. Llamame a los dos minutos y decime te extraño. Las raíces se están haciendo cada vez más profundas, y no tengo una tijera lo suficientemente grande. Los mil libros románticos que estoy leyendo no hacen que corra ni un poquito las sábanas para hacerte un lugar. No hacen que te extrañe, no hacen que te quiera ver. Quiero que tus ojos se vuelvan negros, para no poder verlos en la oscuridad. No quiero que espíes mis sueños, no quiero que me mires con esa sonrisa. Estoy haciendo un delete en mi cabeza y te vas yendo, te vas desvaneciendo. Nene, no quiero tus moralejas, los agudos ya son muchos acá. Caminá rápido, alejate lento, que yo sigo en proceso. Andá, hacete un café, fumate un pucho y eliminame en la cena. Que no te quiero te dije, que no cantes más en mi cabeza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Hermoso texto y feliz de usar mi fotografía.
Publicar un comentario