La ciudad se viste Prada y entre tantos colores e ilusiones el viento hace brindar las copas de los arboles.
Tu cabello es un desastre, tus pasos gritan sexo en orgasmos múltiples.
Tu cigarrillo hace de tu boca un infierno y los civiles se vuelven bestias.
Un leve movimiento con tu mano para el tráfico, una simple mirada detrás de vidrios apabullantes desvisten y degradan hombres cayendo a tu paso.
Pero nena, qué esconde tu tráquea que tanto miedo al amor transpiras.
¿Qué tanto hizo de tu appeal un forzoso llanto invernal?
Las brisas nocturnas no se animan a levantar tu falda.
Libera al tigre, princesa. Grita con todas tus fuerzas, que en tu caminar te desplomas y tus fríos lagrimales están cediendo ante esa sonata que en tu oído repites.
Lanza tus granadas al aire, haz fuegos artificiales y que tus ojos se enciendan; que ante Romeo todas mueren, pero tu mentón esta demasiado alto como para observar el caos.

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