Destiñéndo al compás de la lluvia.

domingo, 30 de octubre de 2011

One. Two. One.

Lo que a veces no puedes entender, es que el diamante desgarra.
Hermoso por fuera, sin el más mínimo agotamiento al mirarlo.
Pero aún así, tan simple, tan trillado.
Por dentro aún, necesito una brújula para ubicarme entre tus tantos nombres y apellidos.
Fuiste lo único que perpetró mi impenetrable guarida, dejaste tu firma trizando el cristal que me envolvía.
Mezclaste mar y cielo, y lo serviste a modo de entrada, siendo tu tan visible e inventada presencia un manjar para paladares fuertes, sólo para aquellos que aguanten tu cianuro.
Diste un concierto de silencios, una emboscada de negaciones, un baño de indiferencia.
Y entre locos paranoicos, entre amarillos e índigos, te me fuiste. Dejando un río de agua salada, que aún recorre mis suelos, dejando una silueta que aprovechaste y desgastaste, tomando hasta el último néctar, dejando huellas en la nieve, dejando rocíos amargos, te me fuiste.

jueves, 27 de octubre de 2011

Unknown.

Banderas revolotean, las cargan pájaros libres, las cargan orgullosos. Ríos colorados envuelven a todos y son musas de cada raro y disparatado personaje; Con américas dibujadas en cada esquina, pintado como desconocido.
Bocas insensatas nos seducen, de lo maravilloso de su culto, de lo rico y envidiable de sus voces.
Limbos anticuados en los que viven los soñadores, los que se animan a más; los que mueren de hambre creando nuevos paisajes, iluminando los ojos.
Un tinte de vino diferente en cada papila, un rencor a su patria madre; acertijos en cada iris, con arcos resplandecientes en sus miradas.

viernes, 21 de octubre de 2011

Yacer.


Una antítesis a lo mundano;
Una sonrisa de distancia entre lo banal y lo divino.

Mil manos cual enredaderas;
convirtiendo las lagunas de Narciso en venenos que sólo funcionan en mí.

Porque ya perdido lo perdido, no se encuentra en un suspiro;
porque el ocaso ya llegó, y hay tan largo trecho de aquí al alba. Y no llegaré.

Una noche sin estrellas, yazco en un puñado de arena sin mar,
me envuelve junto a mis penurias hasta hacerme tiritar.

Bufones nocturnos ríen y ríen, sabiendo mi destino, el nuestro.

Pero no hay pájaros cantores en la oscuridad;
no hay mitos que inventar, no hay melodías por danzar.

La noche me quema, evapora mis lagrimales;
y los zumbidos de tu presencia me han abandonado sin consultar.

Un último acto, y el telón he de cerrar;
el sol ve mi perecer, y entre la nada, tu danzas, sin titubear.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Alas trascendentes.


Tu mano en mis vértebras no deberían sentirse bien, más aún cuando, arrastrado, me llevas a tus aposentos. Tus sábanas no deberían sentirse bien, pero cobran vida y me envuelven hasta quitarme la respiración. Procuran dejar mis mejores puntos al aire, procuran dejarme inmóvil. Esperarte debería sentirse mal, pero la ansiedad me supera y me llena de dicha. Me miras, me retuerces, tras el reflejo de tus puertas cristalinas. Tus pasos hacen las paredes aplaudir, tu estética cual narciso me hace bien, tus encantos me dejan perplejo. Me vuelvo hojas, me vuelvo algodón. Estoy débil, liviano. Indefenso. Tus pulcras manos me envuelven, dejando de lado las sábanas. Tus labios toman un color indescriptible, transpiras deseo en estas invisibles y cada vez más húmedas sábanas. El cosquilleo me relaja, es el valium más placentero. Luego de dejar caminos transparentes a lo largo de mi ser, mis mejillas recorren los matices de la decoración de tu cuarto, como si todo estuviera predispuesto para este momento. Dejamos atrás clavículas, despedimos paños menores, nos evaporamos. Todo se vuelve bruma, todo se vuelve abstracto. Creo que mi ebriedad ya fue apaciguada, pero ahora no es el alcohol el que importa. Olvidamos lo prohibido, lo mundano, lo banal. Nos volvemos bizarros, clichés placenteros. Nos volvemos aire.

Tu cigarrillo se consumió, llevándome también.

sábado, 15 de octubre de 2011

A Magnolia.


Magnolia querida, no te amargues al ver la negrura de la morada.
Anestesialos, apacigualos, hazlos tuyos. Porque todos tus colores los han fundido en melancolía. Te has vuelto un símbolo de tristeza, te has desvanecido en vientos fuertes junto a otras flores, esas rosas bizarras, putas por naturaleza. No te ruborices, eres merecedora de la ternura que inspiras.
Danzas inigualables, swings que afloran tu individualidad.
Quédate Magnolia, haznos reír con tu brillo, haznos volar al arco iris.
Magnolia, una prostituta, dando amor a todos, no cosecha sus mieles.
Decantando sudores de desconocidos; Magnolia, te aman.
Una pizca de lujuria, tres onzas de amargura, una vuelta de tuerca, una lágrima que hidrata tus pétalos.
Oh Magnolia, te aman, te desean, te desvisten, te resguardan.
Harás la gran Alfonsina, hasta que la sal te deshidrate. No puedes negarnos tu amor. Es un instinto de ambos sexos. Todos quieren tenerte. Tu sólo quieres andar, con tu polen resguardado, nunca entregado, nunca nada.

domingo, 9 de octubre de 2011

Air.


Alguna vez has sentido esa brisa en la sien, que te hace mirar el cielo en busca de un motivo. Un motivo por el cual llorar, por el cual sonreír, por el cual callar. Alguna vez has esperado una llovizna, sólo para que el rocío en tu cara te haga sentir vivo ? Es el punto límite entre sentir y no sentir, es un sol de ocaso en tu día más triste que susurra "mañana será un mejor día". Es una estrella en el cielo, solitaria y misteriosa, que te hace querer volar y escapar a un lugar mejor. Es el indicio de que algo cambia, de que algo bueno vendrá, o sólo la esperanza del suceso.
Y ahí estás, parado en bifurcaciones, esperando el alba para ver más allá del sol, más allá del cielo, más allá del otoño y los relámpagos sin truenos. Ahí estás, envejeciendo, esperando que la brisa te derrumbe, y ya no poder levantarte por el hecho de crear un paraíso a tus espaldas, y repetir el proceso.

lunes, 3 de octubre de 2011

Crónicas egosexuales.

A veces te quiero.
Tus labios de acero, claros, fríos.
No creo en el milagro.
Yo sólo te quiero.
Y abandonaste nuestro aposento, en vientos suaves, en sueños viejos.
Un lazo perfecto, blancos de sonrisa ya no toman por completo mis pupilas.
Porque sólo me quieres.
¿Por qué sólo me quieres?
Me veo tan pobre. Obsoleto.
Te busco en bocanadas, te busco en paredones.
Te encuentro amargado, un té de jazmín.
No te quiero amarillo, no te quiero negro.
Te quiero abstracto, te quiero antiguo, te quiero viejo.
Una bomba de silencios, una mirada perpleja admirable.
A veces me miras de frente, pero te quiero a mis espaldas.
Abandonamos los matices, de azucenas rojas, de rosas grises.
La cama es tan grande, el fuego es tan denso.
No te quema, en cambio yo.
Yo me ensucio, yo soy ceniza.
Yo nunca te quise.
Poblamos los jardines con mirlos que no cantan, con canarios degollados.
Nuestro lugar es tuyo, lo mataste, apuñalaste, traicionaste.
Nunca me quisiste, sólo era un dominó de antítesis cuando tu amargura deseaba ser apaciguada.
Nunca nos quisimos, no el uno al otro, sino a nosotros mismos.