Destiñéndo al compás de la lluvia.

sábado, 15 de octubre de 2011

A Magnolia.


Magnolia querida, no te amargues al ver la negrura de la morada.
Anestesialos, apacigualos, hazlos tuyos. Porque todos tus colores los han fundido en melancolía. Te has vuelto un símbolo de tristeza, te has desvanecido en vientos fuertes junto a otras flores, esas rosas bizarras, putas por naturaleza. No te ruborices, eres merecedora de la ternura que inspiras.
Danzas inigualables, swings que afloran tu individualidad.
Quédate Magnolia, haznos reír con tu brillo, haznos volar al arco iris.
Magnolia, una prostituta, dando amor a todos, no cosecha sus mieles.
Decantando sudores de desconocidos; Magnolia, te aman.
Una pizca de lujuria, tres onzas de amargura, una vuelta de tuerca, una lágrima que hidrata tus pétalos.
Oh Magnolia, te aman, te desean, te desvisten, te resguardan.
Harás la gran Alfonsina, hasta que la sal te deshidrate. No puedes negarnos tu amor. Es un instinto de ambos sexos. Todos quieren tenerte. Tu sólo quieres andar, con tu polen resguardado, nunca entregado, nunca nada.

No hay comentarios: