Llorar un río que no puedas cruzar, y que me veas ahogarme.Porque ahora me ama, su ojos me llaman, y los tuyos interfieren.
No puedo evitar sentir tu sabor en sus labios; ni cantar escuchando tu voz de fondo.
Reemplazarte resulta paradójico.














Y en una noche de penas, sostenía un arma de muchos colores en su mano. Fantasmas de amores suelen pasar frente a él. Los muy inolvidables se reían, mientras las paredes se derrumbaban a su alrededor. Un discurso leído a ese soñador, resonaba en su cabeza, y una guitarra desafinada se escuchaba a lo lejos. Serán las canciones que le dedicaba ? Pasa un humo espeso frente a él y el arma se va dotando de cada vez más matices extraños e inventados.
Los golpes en la puerta son furiosos, y los gritos no son placenteros, son orgasmos ya ensayados, son puñaladas que lo hacen recordar. Pretende que alguien sostiene el arma, pero los amigos imaginarios fueron a jugar con gente más divertida. La ceniza llega al techo, es señal de otro ticket de ilusión hacia allá, donde las sonrisas son espontáneas. Y ves su pupila en la luna, y te preguntas si sus ojos fueron siempre color fucsia. Sientes su mano en tu entrepierna, con ese tinte de uñas tan provocador como el mismo acto.
Tenés que ser más cuidadoso, la próxima vez que quieras viajar, asegurate que cada neurona que tenga su imagen grabada, se extinga en esa lumbre que se lleva tu vida, y te deja solo, ya con pocas ganas, el arma no dispara, y es negra como sus ojos, es silenciosa como sus gritos, es precavido como sus puñales, es tan poco negable como su belleza, es tan invisible como su presencia.








Fuiste ese respiro, fuiste ese encanto en el alba que hizo todo desierto florido. Intimidación, nervios, sorpresas, ternura. Un combo agrandado con felicidad como juguete. Existirás ? Fuiste real ? Puto espejismo donde el agua no calma la sed, sólo el tacto. Esa morbosa ilusión que formaste obviando tus pretenciones egoístas. El deseo que se ahoga en si mismo procurando volver al momento del rose en que lo demás es degradado. Dos peces en el Nilo, uno que nada con la muchedumbre, el otro en contra de la corriente buscando aguas calmas en las cuales ahogarse sin dudarlo. En la espera de esa preocupación despreocupada que pintaste en mi memoria, se despide el pez con la esperanza de una última zambullida que rompe los moldes estrictos del silencio que procuramos mantener.
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| You know that I can use somebody. |